La inconsistencia de Hollywood

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Cada día resulta mas ardua y conflictiva la tarea de obtener el beneficio o placer de disfrutar de una película que valga el tiempo que consume en la vida del observador. Las industrias cinematográficas ya no se molestan en procrear nuevos hitos y basan sus esfuerzos en la simple y mundana actividad de desentrañar viejos filmes, épicos en sus tiempos, y realizar remakes. Esta es la nueva moda impuesta por las grandes casas que controlan el cine. Y, la interrogante que surge ante este lamentable hecho es, ¿Realmente se han quedado en blanco los escritores y guionistas? O, ¿Solo se utiliza esta aparente calamidad intelectiva como excusa para escatimar en gastos?


cine 2015

Es verdad que el cine tuvo su momento de auge hace ya más de cien años. Y esto si bien parece una gran hazaña, digna de memorarse y de predicarse, es también un suceso desfavorable. Porque fueron más de cien años en los que directores, guionistas y demás individuos que se desempeñaron en el ámbito del séptimo arte, pusieron a trabajar sus neuronas al máximo, con el solo objetivo de lograr una mísera sinapsis que les diera la oportunidad de confeccionar algo magistral, para así cautivar al público, consumista y apasionado, por unos segundos más en sus deterioradas y acabadas vidas. En el siglo pasado tuvieron lugar ideas trascendentales, que terminaron en películas que, hoy en día, son consideradas como obras que distinguen a la humanidad. Ejemplo de ello, son las míticas sagas Star Wars o Terminator. Y, ¿Por qué de los miles de filmes existentes, que rompieron las leyes establecidas en recaudaciones, nombro estos dos? Porque son estas dos sagas, las últimas que se han adaptado para explotarlas y succionarle la mayor cantidad de dinero posible. Pero volviendo al tema central, y como se ha mencionado unos renglones atrás, surgieron muchas, quizás demasiadas, ideas, que tuvieron la nefasta consecuencia de hacer que todo lo inventable, fuera inventado. Y, a la misma vez, los futuros escritores,
star wars 2015
que comenzaban a nacer, se contaminaron por las películas desarrollados por sus antepasados. Esto ocasionó que las obras del actual siglo tengan guiños, en su mayoría inconscientes, hacia las películas de las década de los 80 o 90. Y, también, produjo que los nuevos soñadores, no soñaran. Porque no lo necesitaban, ellos crecieron viendo esas películas de trascendental envergadura que les hizo denotar que todo aquello que se podía imaginar y que podía tomar vida en el mundo de la psiquis, ya había nacido. No obstante, se han elevado varios directores y escritores que, de forma insurgente, supieron emanciparse, librándose de las cadenas impuestas por ese  legado capaz de volver a las personas inocuas e indiferentes ante el terrible y dificultoso trabajo de imaginar, no porque el legado sea malo, sino porque las masas son cómodas y prefieren, como un avaro con su dinero, ver en lugar de crear.
Otro gran tema que subyuga a las películas y las condena a un deterioro, de tal magnificencia, es el dinero. Se contratan directores que tengan la competencia de transmitir emociones y sentimientos vacios, capaces de conmover la conciencia cargada de valores promiscuos que poseen los individuos que integran la vigente sociedad de consumo.Y, de esta forma, se dejan de lado elementos tan esenciales como el argumento, naciendo películas con significativas cargas de efectos especiales, disparos, explosiones y sonidos estrepitosos. Sin ir demasiado lejos, se puede convocar, para comprender con mayor eficacia la idea expuesta, a la reciente película de Los Cuatro Fantástico. Se trata de un filme puramente comercial. Si bien todos lo son, este ni si quiera se molesta en generar emoción sobre los fanáticos para encubrir ese podrido deseo de riqueza. Es una película creada puramente a base de efectos especiales, que carece de sentido y consta de una abrupta falta de interés y trabajo.
Sería conveniente, también, hacer ahínco en el tema de la "moda". Cada generación posee un gusto particular por una determinada área, que, las industrias cinematográficas, utilizan. Es así que, mientras en la actual década descollan los superheroes y los individuos que usufructúan poderes de extraña procedencia, en los pasados años predominaban las armas y soldados con exageradas habilidades para el combate.
Si se mira con detenimiento los estrenos de este nuevo año, se puede ver que más de la mitad pertenecen a historias protagonizadas por héroes o personajes místicos. Y no se divisa una sola entrega que prometa entregar al espectador una mínima cuota de complejidad capaz de sustraer y exigir una escasa actividad cerebral. Al parecer, el cine considera quedarse durante un prolongado período en ese estado de soñolencia, porque de esa forma, las películas que nazcan pueden ser más vurdas y simples. Más fáciles de entender por una colectividad que insta con excepcional energía la ignorancia de sus mentes y la aberrante muerte de su casi inexistente pensamiento crítico. En síntesis, la inconsistencia del cine viene a responder a una necesidad. La necesidad de diversos amalgamas de individuos que desean no pensar y mantenerse dormidos, para poder ejecutar con más facilidad sus rutinas y poder ver cada vez menos, a costa de la creciente indiferencia que les domina cada vez más y los condena a un mundo de decadencia y puro hedonismo.

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